La propuesta contempla la transformación de la pesada parrilla metálica en un sombrero vegetal, un jardín elevado y colgante, bajo este elemento se ubicaran los distintos volúmenes que contendrán el programa. Estos volúmenes repiten de manera distorsionada la volumetría anterior desmaterializándose hacia la punta oriente, aquí los volúmenes se parten, reconociendo el carácter principal del edificio durante su historia… los quiebres y los desacuerdos. Se accede a los distintos programas a través de una serie de vigas lanzadas como por accidente sobre los distintos accesos, estas son verdes al igual que la parrilla que hacia el lado oriente comienza a ser disminuida. Junto a la calle Namur se encuentra un volumen destinado a oficinas, será el soporte económico de la obra cultural. Centro cultural Gabriela Mistral y cerro Santa Lucia se convierten en uno, la placa verde será la proyección de la naturaleza en nuestra alameda más allá de los límites del cerro santa.